Visita de Representantes de Cruz Roja Americana, Panamá y Nicaragua
   
TALLER DE LECCIONES APRENDIDAS PROGRAMA RITA FY16
   
APOYO HUMANITARIO TRAS TERREMOTO EN ECUADOR, OFDA-USAID
   
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"Salvando vidas y cambiando mentalidades"

La Cruz Roja Americana tiene presencia en la Región Sudamericana desde el año 2002. Con fondos del Gobierno de los Estados Unidos inició labores en Colombia, de la mano con la Cruz Roja Colombiana, desarrollando acciones humanitarias en diferentes departamentos del país, a través del Proyecto de Asistencia Humanitaria, dentro de un contexto de continuas necesidades de ayuda humanitaria a consecuencia del conflicto armado y los desastres naturales. 

En Perú, la Cruz Roja Americana (CRA) inició acciones tras el terremoto del 15 de agosto del 2007, en el territorio del Departamento de Ica, de 8.0° en la Escala de Richter y con epicentro a 65 km de la costa sur del Perú. Debido a la magnitud de los daños ocasionados tanto materiales como en pérdidas humanas, la CRA respondió a este suceso con ayuda humanitaria de emergencia, para posteriormente ampliar su intervención dentro de la fase de recuperación y desarrollo. Las líneas de acción fueron Salud Comunitaria y Reducción del Riesgo en 28 comunidades de la Provincia de Chincha, Departamento de Ica. 

Asimismo, en Chile, a causa del terremoto y tsunami de febrero del 2010, la Cruz Roja Americana está desarrollando actividades en reducción del riesgo a desastres en las Regiones Bío Bío, Maule y O’Higgins. A lo largo de estos años, el interés de la Cruz Roja Americana en la región se direcciona al fortalecimiento de las Sociedades Nacionales socias y las comunidades vulnerables, considerando la equidad de género, y orientando las actividades al desarrollo de las capacidades y los recursos en temas de reducción del riesgo, frente a desastres y la salud comunitaria.

Para el Departamento de Servicios Internacionales de la Cruz Roja Americana, una comunidad resiliente es aquella que posee la capacidad física, psicológica, social y económica para resistir, adaptarse rápidamente y recuperarse con éxito a un desastre. Los socios de la CRA, así como las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, buscan ayudar a las comunidades vulnerables que están en alto riesgo de desastres, por ejemplo, huracanes, terremotos, inundaciones entre otros, y situaciones adversas, tales como epidemias, brotes de enfermedades, VIH, etc; con la finalidad de que estén mejor preparadas para responder y recuperarse de la crisis.

En los dos últimos años, la Cruz Roja Americana Delegación Sudamérica, con oficina en Lima, y las Delegaciones Sub Regionales en Bogotá y Santiago, han venido trabajado en la construcción de comunidades fuertes y resilientes, pasando desde un abordaje sectorial de reducción del riesgo a un enfoque de gestión integral del riesgo, que es la visión del Plan Estratégico 2015-2017 de la Cruz Roja Americana para la región. A través de las lecciones aprendidas y el trabajo de retroalimentación con las partes interesadas, la CRA reconoce que construir comunidades resilientes es un proceso y no sólo un resultado. En ese sentido, se busca que el trabajo comunitario se oriente al diseño de intervenciones integradas, que permita los cambios de actitudes y prácticas de nuestros colaboradores, que son todas las comunidades y personas por las que el Movimiento de la Cruz Roja encauza sus esfuerzos, con el interés de llevar un mejor servicio y de construir colectivamente entornos más resilientes y seguros.

Resumen y logros

En su interés de construir comunidades más resilientes y seguras la Cruz Roja Americana ha ido implementando y diseñando herramientas aplicadas a la recolección de información comunitaria, dentro del marco de los programas y proyectos orientados a la reducción del riesgo y aquellos con un enfoque multisectorial e integrado. A través del Proyecto Actividades de Reducción del Riesgo en América Latina (LARRA por sus siglas en Inglés) la Cruz Roja Americana incorporó como herramienta de medición y evaluación comunitaria la diseñada por la Universidad Johns Hopkins de los Estados unidos, que considera los cinco ejes de medición del Marco de Acción de Hyogo[1], para medir la preparación en reducción del riesgo a desastre de la comunidad: conocimiento del riesgo, preparación de la familia, preparación de la comunidad, sensibilización pública y gobernabilidad.

Con el Programa Resiliencia en Las Américas (RITA por sus siglas en Inglés) la Cruz Roja Americana implementó herramientas de evaluación para medir la resiliencia comunitaria y registrar los cambios que se generan como resultado de sus intervenciones integrales. Estas herramientas de evaluación son las siguientes: entrevista con informantes claves aplicada a líderes de la comunidad (SOCAT por sus siglas en Inglés), encuesta familiar que se divide en resiliencia (CART por sus siglas en Inglés) y multisectorial por la incorporación de reducción del riesgo a desastres y agua y saneamiento, entrevista con informantes claves aplicada al comité de reducción de desastres, y entrevista con informantes claves aplicada al comité de agua y saneamiento. Estas cuatro herramientas de evaluación fueron diseñadas para asegurar su aplicación en dispositivos manuales (como telefonía móvil), considerando el máximo aprovechamiento del uso de esta tecnología para la compilación de los datos. La presentación de los resultados que se derivan de estas herramientas está diseñada para ser amigable con el usuario, pudiendo hacer un seguimiento a los resultados de acuerdo a las necesidades del proyecto.   

Dentro del contexto del Programa RITA se muestra el interés del Departamento de Servicios Internacionales (ISD por sus siglas en Inglés) de la CRA por fortalecer sus programas y proyectos comunitarios y multisectoriales. El objetivo es incorporar las mejores prácticas metodológicas y técnicas para conocer, analizar y evaluar las intervenciones comunitarias, partiendo desde el concepto de resiliencia y considerando sus implicaciones programáticas. La aplicación de las herramientas con un enfoque multisectorial permite examinar el cambio comunitario, en sus conocimientos, actitudes y prácticas, tales como los pasos para prestar primeros auxilios en una emergencia, medidas a adoptar en un plan de desastres familiar o práctica del lavado de manos. También, posibilita visualizar si las intervenciones a nivel de los comités comunitarios están alcanzando a las familias y los miembros en general, por ejemplo, sobre los sistemas de alerta temprana y los procedimientos de evacuación.

A través del Programa LARRA se evaluó la capacidad comunitaria y familiar en reducción del riesgo a desastres, y por medio del Programa RITA la evaluación multisectorial incorpora el componente de reducción del riesgo a desastre y agua y saneamiento (WatSan en Inglés), considerando las familias y los comités comunitarios responsables del sector.

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[1] En el 2005, la comunidad internacional adoptó el Marco de Acción de Hyogo para el periodo 2005-2015 e identificó cinco prioridades para la acción hacia “La construcción de la resiliencia a desastres de las Naciones y las Comunidades”. A pesar de que varias actividades claves detalladas en el Marco de Acción de Hyogo están relacionadas a las acciones a nivel gubernamental, la resiliencia a los desastres requerirá de una inversión considerable a nivel comunitario. Desde el 2009, la Cruz Roja Americana ha venido incorporando la medición del Marco de Acción del Hyogo, considerando sus cinco ejes, dentro de sus Programas de Reducción del Riesgo a Desastres, analizando también cuánto han contribuido a este marco global.  

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En los dos últimos años, la Cruz Roja Americana Delegación Suramérica ha venido utilizando el Sistema de Recolección Informática y Digital (SRID) para el recojo y procesamiento de la información de los proyectos desarrollados por la CRA. El SRID ha sido desarrollado por la Delegación de la Cruz Roja Americana con la colaboración técnica de VasLatin, compañía enfocada en el desarrollo de aplicaciones, contenido y servicios para el mercado móvil. Desde el 2011, la Cruz Roja Americana y VasLatin han venido trabajando juntos en la construcción de la aplicación móvil que, como se ha mencionado líneas arriba, permite la automatización de la información durante la recolección de los datos para su posterior análisis y la generación de reportes de la línea de base y línea de cierre.

En términos aplicativos, a través del SRID se obtiene información comunitaria sobre temas importantes en reducción del riesgo y agua y saneamiento, tales como los problemas en la calidad y el suministro del agua, los principales problemas de salud a nivel familiar, las causas de la diarrea y la malaria, las enfermedades comunes, control de vectores, entre otros. Más de 100 voluntarios de las Sociedades Nacionales Operantes socias (Cruz Roja Colombiana, Cruz Roja Ecuatoriana y Cruz Roja Peruana) han sido capacitados en el uso de los teléfonos inteligentes y la aplicación del SRID. También ha sido compartido con las Cruces Rojas de Centroamérica (El Salvador, Costa Rica y Panamá) y en El Caribe con Belice, dentro del marco de los proyectos financiados por la Cruz Roja Americana. Se registran alrededor de 174 usuarios del SRID considerando los países mencionados. A julio del 2014 se registran las siguientes cifras:

Número de encuestas familiares ingresadas en los móviles 12.500
Cantidad de encuestas ingresadas por la web 291
Número de encuestas familiares aplicadas en Ecuador y Colombia dentro del Proyecto LARRA II 1.986
Número de Listas de Chequeo ingresadas al SRID 66
Número de Grupos Focales ingresados al SRID 54
Número de encuestas familiares aplicadas en Ecuador y Colombia dentro del periodo de ampliación del Proyecto LARRA/RITA 3.156
Número de Listas de Chequeo ingresadas al SRID 75
Número de Grupos Focales ingresados al SRID 54
Número de encuestas familiares incorporando Reducción del Riesgo a Desastres, Agua y Saneamiento y CART en Perú, Ecuador y Colombia dentro del Proyecto RITA 1.445
Número de encuestas al Comité de Gestión de Desastres y Comité de Agua y Saneamiento 34

Por otro lado, desde abril 2014, la Delegación Regional de la Cruz Roja Americana en Suramérica ha implementado la Plataforma SRID 2.0, que es un sistema creado para dar seguimiento a los informes presentados por las Sociedades Nacionales Operantes de acuerdo a los proyectos que implementan, financiados por la Cruz Roja Americana. En la Sección de Comunicación e Informática de este documento encontrará mayor información sobre el tema.

Para la Cruz Roja Americana y VasLatin ha sido un logro importante el haber ganado el Premio Móvil Latino 2013. Esta premiación reconoce el impacto que los sistemas móviles, vinculados a los proyectos, han logrado en el Mercado Latino. La ceremonia de premiación se realizó en noviembre del 2013, en el Foro Mundial de Móviles en América Latina y El Caribe. Sin embargo, para la Cruz Roja Americana el reto es grande. A pesar de estos logros se espera desarrollar módulos adicionales enfocados en otros componentes o sectores, que contengan necesidades comunitarias, tales como albergues, medios de vida, prevención de la violencia, así como intervenciones vinculadas a los componentes de resiliencia: construcción de capacidades y cohesión comunitaria, involucramiento de actores externos, abogacía, entre otros. 

ESTRATEGIA REGIONAL DE INTERVENCIÓN

1.1 Sociedades Nacionales Operantes y partes interesadas 

En los dos últimos años, la Cruz Roja Americana Delegación Sudamérica ha financiado proyectos en Ecuador, Colombia, Paraguay, Chile y Perú, implementados por las Sociedades Nacionales Operantes. La relación de cooperación entre la CRA y las Sociedades Nacionales socias se basa en un compromiso formal, donde ambas partes se responsabilizan en cumplir con las obligaciones estipuladas en el Acuerdo Operativo del proyecto, a ejecutar en un periodo determinado. Las Delegaciones Sub Regionales en Chile y Bogotá brindan un apoyo financiero y técnico permanente a la Sociedad Nacional socia.

A lo largo de este tiempo se ha logrado implementar un sistema sólido de control y seguimiento a las labores programáticas-financieras, en cumplimiento con la normativa interna y estándar de la Cruz Roja Americana, que nos retroalimenta a través de los manuales; y también, en cumplimiento con las normas establecidas por los donantes, como es el caso de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (USAID-OFDA). Un logro por resaltar es que operativamente las Sociedades Nacionales socias están alineadas con la normativa del Manual de Procedimientos Administrativos y Financieros, y el Manual de Implementación Programática, ambos de la Cruz Roja Americana. Esto ha permitido la estandarización de los procedimientos para un seguimiento programático-financiero más eficaz y eficiente, optimizando los resultados de los proyectos en marcha y los futuros.      

Las Sociedades Nacionales socias hoy en día, la Cruz Roja Colombiana, Cruz Roja Ecuatoriana, Cruz Roja Peruana y Cruz Roja Chilena, cuentan con experiencia y capacidad en gestión de proyectos, así como con un Plan Estratégico implementado, que les permiten tener mayor claridad en la definición de sus prioridades y líneas de acción. Esto les ha permitido contar con procesos de planeación interna y cooperación internacional que facilitan la planeación, el monitoreo, el seguimiento y la evaluación de los aspectos técnicos, operativos, administrativos y financieros de los programas que desarrolla la Cruz Roja Americana en Sudamérica.

Si bien las Sociedades Nacionales cuentan con una Dirección Ejecutiva Nacional de Cooperación y Desarrollo, con un alto nivel de compromiso, abiertos al cambio y con una política de planeación que permita que se canalicen las iniciativas, de modo que respondan al Plan Nacional de Desarrollo, para la Cruz Roja Americana ha sido y sigue siendo necesario el fortalecimiento de los procesos de cooperación que faciliten el accionar de estos procesos. Esto, mediante la creación de oportunidades para la capacitación del personal en la formulación, gestión y ejecución de proyectos, el mejoramiento de los sistemas de control interno y de los sistemas contables de las filiales o seccionales, el fortalecimiento de la gestión interinstitucional para promover la cooperación, la articulación de los proyectos a un sistema de salud y de gestión en desastres propio de cada Cruz Roja socia, así como el fortalecimiento de las estrategias de desarrollo, desde un enfoque de atención integral para la población vulnerable.

En ese sentido, dentro del marco de los proyectos en reducción del riesgo y salud comunitaria, la CRA tiene el objetivo de fortalecer a la Sociedad Nacional Operante para facilitar, coordinar y abogar por el desarrollo de acciones orientadas a la gestión del riesgo de desastres, en su fase de preparación y respuesta. En los últimos años, este marco de acción se ha ampliado, incorporándose temas de salud comunitaria, agua y saneamiento, promoción de la higiene, hábitos saludables, prevención de enfermedades, entre otros; permitiendo a las Sociedad Nacionales conocer y comprender las complejidades comunitarias para un abordaje integral y multidisciplinario. A nivel institucional, la CRA ha incorporado actividades para la elaboración de los planes de preparación y contingencia, aplicación de la Herramienta Sociedad Nacional Bien Preparada, formación y entrenamiento en Equipos Nacionales de Intervención (ENI), capacitaciones para desarrollar las habilidades técnicas y programáticas de los voluntarios cruzrojistas, por ejemplo en las siguientes metodologías: Transformación Participativa de Higiene y Saneamiento (PHAST en Inglés), Salud y Primeros Auxilios Comunitarios (SPAC), Análisis, Vulnerabilidad y Capacidades (AVC), Diagnóstico Participativo Integral (DPI), etc.

Las Sociedades Nacionales Operantes son nuestras contrapartes socias, pero también se establecen redes de intercambio y trabajo con otras partes interesadas en colaborar y aunar sinergias para el desarrollo comunitario. El trabajo interinstitucional se da en tres niveles: local, regional y nacional, siendo las Sociedades Nacionales quienes coordinan y realizan el trabajo conjunto con las entidades públicas, en diferentes instancias.

También se establecen relaciones de cooperación y apoyo con entidades privadas, tales como empresas, ONGs, asociaciones, instituciones educativas sean colegios, universidades e institutos, etc. En los últimos dos años, el enfoque multisectorial del trabajo comunitario, que facilita el proceso de una evaluación holística de la realidad comunitaria, invita a que se desarrollen intervenciones participativas, de aprendizaje colectivo orientado a la acción con la sociedad civil en general, involucrando y comprometiendo a las instituciones para la sostenibilidad de las acciones. En ese sentido, para la Cruz Roja Americana Delegación Sudamérica es fundamental establecer relaciones interinstitucionales con socios y partes interesadas, creando espacios de lobby con las entidades gubernamentales y privadas, con responsabilidad directa o indirecta en el desarrollo de las comunidades urbanas, peri-urbanas y rurales.

1.2 Cooperación y financiamiento internacional

El Programa orientado a las actividades de reducción del riesgo, desarrollado por la Cruz Roja Americana, se basa en la experiencia previa de Programas y evaluaciones del Movimiento de Gestión a Desastres, y considera fundamental el Marco de Acción de Hyogo (MAH). La Conferencia Mundial en Reducción a Desastres, que se llevó a cabo en Kobe, Japón, en el 2005, identificó cinco prioridades resultando en el Marco de Acción de Hyogo:

  • Asegurar que la reducción del riesgo a desastres es una prioridad con una base institucional fuerte para la implementación.
  • Identificar, evaluar y monitorear los riesgos a desastres y mejorar la alerta temprana.
  • Usar el conocimiento, la innovación y la educación para construir una cultura de seguridad y resiliencia en todos los niveles.
  • Reducir factores de riesgo subyacentes. 
  • Fortalecer la preparación a desastres para una respuesta efectiva a todo nivel.

Para la Cruz Roja Americana y en las mismas líneas institucionales del Movimiento Cruzrojista en gestión del riesgo a desastres, la Gestión del Riesgo no sólo considera las necesidades después de un desastre, sino también la reducción de la vulnerabilidad antes del desastre. El interés es desarrollar las capacidades, los conocimientos, los recursos y los mecanismos para construir comunidades más resilientes y seguras. En este sentido, en los dos últimos años se ha implementado el Proyecto Actividades de Reducción del Riesgo en América Latina, Fase II, (LARRA en Inglés), financiado por la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (USAID-OFDA), a manera de costo compartido con la Cruz Roja Americana. Al término del Proyecto LARRA II, se dio un periodo de extensión de las actividades LARRA, durante el último semestre del 2013 y primer semestre del 2014.

USAID/OFDA responde a todo tipo de desastres naturales, incluyendo los terremotos, erupciones volcánicas, ciclones, inundaciones, sequías, incendios, plagas y brotes de enfermedades. También financia actividades de mitigación dirigidas a reducir el impacto de amenazas naturales recurrentes, ofreciendo capacitación y asistencia técnica para mejorar las capacidades locales en el área de respuesta y gestión de riesgo a desastres. La relación de cooperación entre CRA y USAID-OFDA en la región de Sudamérica, es una muestra del interés de las instituciones internacionales por financiar programas de reducción del riesgo, que apuestan por comunidades autogestoras de su propio desarrollo.

En la segunda mitad del 2012 finalizó el Programa de Acción Humanitaria en la Región de los Andes, incluyendo Colombia, Ecuador y Panamá. Parte de los fondos para la implementación del Programa provinieron de la Oficina de Migración para la Población Refugiada (BPRM). Sin embargo, en el 2012, cesaron los fondos a través de BPRM en Colombia, por lo que Cruz Roja Americana continuó hasta el término del proyecto con el apoyo a las poblaciones vulnerables y duramente afectadas por el conflicto armado colombiano. El Programa tenía como objetivo proporcionar servicios integrales en salud y mejorar las condiciones de vida para las poblaciones desplazadas y las comunidades receptoras.  

1.3 Comunidades beneficiarias

En un primer momento, la Cruz Roja Americana en Sudamérica orientó sus acciones a la preparación y respuesta a desastres, con un enfoque de reducción del riesgo, a través de paquetes técnicos pre-establecidos, pasando por alto otras necesidades apremiantes para las comunidades vulnerables, tales como agua y saneamiento, alojamiento, vivienda, medios de vida, etc. Con la experiencia ganada en diseñar programas de preparación comunitaria para desastres (PCPD) o de salud, las lecciones aprendidas y las sistematizaciones de los proyectos; la CRA reconoce que la construcción de comunidades resilientes es un proceso altamente participativo y multisectorial, donde se involucran múltiples actores: docentes y directores de escuelas, alumnos de centros educativos,

funcionarios públicos de entidades gubernamentales a nivel local, provincial y regional, miembros comunitarios organizados, por ejemplo, en juntas directivas, comités vecinales, y miembros comunitarios no organizados, los denominados ‘de a pie’, ONG’s, empresas, asociaciones, la sociedad civil en general. Para la CRA el empoderamiento de las acciones del proyecto por parte de las comunidades es un factor clave para la autogestión del riesgo. Esto implica la capacidad comunitaria para comprender, enfrentar y reducir el impacto de los desastres, las emergencias y las crisis.

De los proyectos de la Cruz Roja Americana enfocados en reducción del riesgo a desastres, las comunidades beneficiarias se ubican en áreas de alto riesgo por sus condiciones físicas, su proximidad a peligros naturales, los factores medio-ambientales y socio-económicos, etc. A través del Programa Resiliencia en las Américas, se han considerado además otros factores de vulnerabilidad comunitaria, tales como la salud, las enfermedades, el alojamiento, los medios de vida, el acceso al agua segura, saneamiento, etc. Para la CRA el diseñar y preparar intervenciones comunitarias específicas para mejorar la resiliencia comunitaria a desastres naturales y otras vulnerabilidades relacionadas, implica propiciar espacios de aprendizaje participativo con las comunidades beneficiarias; ya que según las investigaciones en torno a este tipo de aprendizaje, las personas están motivadas para resolver problemas cuando por sí mismos participan en una solución[1]. Por ello, para la Cruz Roja Americana las comunidades beneficiarias deben ser protagonistas y hacedoras de su propio desarrollo.       

La Cruz Roja Americana ha establecido criterios de selección de las comunidades donde se implementan los programas y proyectos financiados por la CRA, con el propósito de que las iniciativas comunitarias sean viables durante el proceso del ciclo del proyecto, evitando aquellos factores que podrían interrumpir el Triángulo de Gestión del Proyecto, en términos de calidad, tiempo y recursos. Para la CRA es importante que se mantenga el equilibrio entre las tres aristas para lograr proyectos satisfactorios en el tiempo.

Los criterios de selección son los siguientes:  

  • Capacidad de la Filial o Seccional
  • Exposición a desastres
  • Localización de la comunidad: Entorno rural o urbano   
  • Acceso
  • Proximidad
  • Actores claves
  • Estabilidad de la comunidad

Asimismo, para la Cruz Roja Americana Delegación Regional, en cumplimiento de los Principios Fundamentales del Movimiento, da prioridad a brindar asistencia a los grupos vulnerables, incluyendo y enfatizando sus acciones en la atención a:

  • Comunidades vulnerables ubicadas en zonas de alto riesgo por desastres 
  • Víctimas de desastres naturales y antrópicos
  • Mujeres cabezas de familia
  • Mujeres gestantes
  • Madres y cuidadores de niños y niñas menores de 5 años
  • Niños y niñas menores de 5 años
  • Población de la tercera edad
  • Población con impedimentos físicos y/o mentales

[1] IFRC, Sensibilización y Educación Pública para Reducción del Riesgo a Desastres: Una Guía. http://www.ifrc.org

La Cruz Roja Americana Delegación Sudamérica busca que las intervenciones comunitarias estén basadas en la movilización y el empoderamiento por parte de los miembros comunitarios, existiendo un sentido de pertenencia que conlleve a una cohesión comunitaria. La movilización de los recursos comunitarios, sus saberes previos, su nivel de organización, y la capacidad de administración y gestión, son capitales importantes a considerar para lograr la eficacia colectiva, que es la capacidad de la comunidad para llevar a cabo metas enfocadas en su propio desarrollo. Otros elementos a considerar para este fin son el apoyo mutuo o la conformación de redes de apoyo, la confianza, la reciprocidad y la participación pro-activa. La confluencia de estos elementos direccionará a que se construyan comunidades con eficacia colectiva, capaces de gestionar procesos con las entidades públicas y privadas. En ese sentido, el trabajo conjunto entre la Cruz Roja Americana Delegación Regional y las Cruces Rojas socias confluyen en la necesidad de construir estrategias conjuntas, que permitan la sostenibilidad de las acciones realizadas a través de los proyectos, favoreciendo la autosuficiencia comunitaria.