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ACCIONES HUMANITARIAS

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UNA EXPERIENCIA EN APOYO PSICOSOCIAL A POBLACIÓN DESPLAZADA DESDE UNA VISIÓN INTEGRAL DE LA SALUD E-Mail

CONTEXTO

La Cruz Roja Americana en asocio con la Cruz Roja Colombiana ha desarrollado desde el año 2002, a través del Proyecto Humanitario, programas de atención a población en condición de desplazamiento en los Departamentos de Atlántico, Boyacá, Cauca, Tolima, Santa Marta, Sucre y Putumayo, fundamentados en las principales carencias de la población sujeto y partiendo de un enfoque bio psicosocial, se implementan estrategias centradas en la salud integral.

El eje central de las acciones es el trabajo social y comunitario para lograr la creación de redes institucionales y sociales, para la promoción de un cambio de actitud, y el desarrollo de la autonomía y el liderazgo en los miembros de la comunidad en acciones puntuales de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

El enfoque de salud integral que ofrece el proyecto, por medio de la asistencia medica, odontológica y psicosocial, permite que la comunidad busque su bienestar partiendo de que debe existir un equilibrio entre la salud física y la salud mental, ya que ambas están estrechamente relacionadas.

Las diferentes situaciones sociales, la dinámica familiar y las constantes amenazas que experimenta la población desplazada, son causantes de crisis emocionales a nivel individual, familiar y social que pueden generar en la población una reacción de protección, por medio de la evasión de los síntomas emocionales, provocando en muchas oportunidades somatización de los efectos de la crisis. Por tanto, este artículo expone la experiencia en el desarrollo de estrategias psicosociales para el bienestar integral de la población en situación de desplazamiento.

CARACTERÍSTICAS PSICOSOCIALES DE LA COMUNIDAD DESPLAZADA EN LOS DEPARTAMENTOS DEL PROYECTO HUMANITARIO 2006-2007

La población en condición de desplazamiento se ve expuesta a una serie de eventos que le pueden afectar a nivel mental y emocional, y que es importante analizar para poder crear estrategias para su abordaje. Para éste análisis se realizó, al inicio del Proyecto Humanitario, una línea de base que contó con un apartado psicosocial.  A continuación se presentarán algunos de los principales aportes brindados por este análisis.

Esta población se ve expuesta a constantes pérdidas, tanto de seres queridos como de bienes materiales, desencadenando frecuentemente procesos de duelo que no siempre son abordados de la mejor forma; en este caso, entre el 10% y el 20% de la población ha perdido a un familiar o amigo en los últimos tres meses antes de la aplicación de la encuesta, a consecuencia del conflicto. Para lograr un adecuado manejo de estos procesos es importante la compañía de profesionales en salud mental que puedan orientar a las personas en la forma adecuada para superar estas pérdidas y de esta forma lograr que la comunidad este preparada para cuando este tipo de situaciones se presenten; sin embargo, al menos un 30% de las personas señalaron que no saben qué deben hacer en estos casos, este dato se incrementa en el Departamento de Atlántico con un 61% de la población.

Estas pérdidas, el sentimiento de soledad, la angustia, la incertidumbre, la situación económica, entre otras, puede generar síntomas de depresión en esta población, según la consulta realizada al menos del 61% de la población ha presentado estos síntomas en las dos semanas antes de la aplicación de la encuesta.

Muy unido al tema de la depresión, se identificó que al menos el 31% de los encuestados conocen a alguien que les ha manifestado deseos de morir. En estos casos la red de apoyo familiar o social con que puedan contar estas personas es fundamental pero sin embargo, a pesar de estas cifras, entre el 72 y el 84% de las personas desconoce qué hacer cuando alguien le manifiesta deseos de morir. Esta situación aumenta el riesgo de que la persona con ideación suicida logre concretar sus deseos de quitarse la vida.

En relación con el autocontrol de conductas agresivas o irritantes, se encontró que al menos el 60% de las personas desconocen qué hacer para tranquilizarse cuando se alteran.  Estas conductas agresivas y su falta de control pueden ser un factor desencadenante de violencia intrafamiliar, ya sea física, psicológica o sexual, ante esto se identificó que la agresión psicológica intrafamiliar se presenta en al menos 45% de los casos, esta puede estar caracterizada por insultos, desprecios u ofensas que tienen por objetivo descalificar las capacidades y los valores de los miembros de la familia. Igualmente el 14% de la población dijo haber sufrido agresión física, el 12% de las personas aceptaron que en sus familias se presenta agresión sexual y el 32% señala tener algún problema con su pareja. 

En muchos casos un factor asociado a estas conductas es el alcoholismo o la drogadicción ante lo que se identificó que en un 20% alguno de estos problemas estaba presente en sus familias.

La constante exposición a actos violentos, pérdidas, etc., puede provocar síntomas de estrés postraumático en la población, ante lo cual evaluamos algunos síntomas prioritarios que pueden indicar la presencia de esta problemática. En los resultados se obtuvo que en un 37% en la población encuestada se presentan pensamientos o sueños constantes de la forma en que fueron desplazados, en un 35% las personas evitan lugares, olores o sonidos que puedan recordarles lo que sucedió y en un 28% presentan problemas para dormir debido a las ideas o imágenes del momento del desplazamiento.

En el caso de Atlántico notamos que estos síntomas presentan un aumento muy significativo, ante lo que podemos deducir que se debe a que esta población tiene menor tiempo de haberse desplazado que la población encuestada en el Departamento del Tolima, por tanto los síntomas identificados pueden estar haciendo referencia a aspectos propios de la crisis y no necesariamente de estrés postraumático. Sin embargo, a largo plazo estos síntomas pueden producir estrés postraumático, de no brindarse el tratamiento adecuado para que logren resolver su situación emocional.  Ambas características pueden generar estados de ansiedad, frustración o cambios en el estado de ánimo de la población, que pueden generar problemáticas psicosociales mayores.

Los niños y adolescentes, son catalogados como una población prioritaria, por tanto, la identificación de señales de alerta en el área emocional en esta población, es de suma importancia para buscar el tratamiento a tiempo, sin embargo el 60% de la población no sabe cómo identificar éstas señales en menores de 16 años.

Con base en estas características se desarrollaron estrategias para la prevención y manejo de crisis familiares teniendo en cuenta los factores protectores y de autocuidado, tomando en cuenta el riesgo en cada caso, esto con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los beneficiarios.

AREAS DE INTERVENCIÓN

El abordaje psicosocial que se realiza en el Proyecto Humanitario se desarrolla desde la interacción de dos enfoques psicológicos, la Psicología Comunitaria y Psicología Clínica.

La Psicología Comunitaria desde su enfoque de análisis de los sistemas sociales (comunidades y comportamiento humano), así como su aplicación interventiva en la prevención de los problemas psicosociales y el desarrollo humano integral, tomando como base los determinantes socioambientales, se encarga de promover un cambio positivo en el individuo y su comunidad.   Mientras que la psicología clínica se encarga de la promoción, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las problemáticas psicosociales, así como la identificación de los factores psicosociales de riesgo para la salud mental y la salud en general, además de realizar actividades de asesoramiento, inter consulta y enlace con otros profesionales y servicios para el beneficio del paciente desde el punto de vista integral, igualmente es importante su presencia en el manejo de situaciones de urgencias, a través de la identificación e intervención en situaciones de crisis individuales, familiares y comunitarias.

Desde estos enfoques se estandarizaron las acciones en tres niveles:

  • Asistencia grupal
  • Asistencia individual
  • Educación Comunitaria

Asistencia grupal: Se desarrolla con el objetivo de brindar espacios de aprendizaje formativo a las comunidades que permitan el desarrollo de herramientas que faciliten las técnicas para afrontar las situaciones adversas que se les presenten.

Para la constitución de los grupos de trabajo se tomó en cuenta sus características, por ejemplo: edad, problemática, afinidad, dando principal atención a grupos familiares que requieran una orientación en sus problemáticas.

Dentro de estas estrategias, se desarrolló la unión de los Programas P.A.CO. y PISOTON,  para el trabajo psicoafectivo con niños y niñas, con el objetivo de brindar un acompañamiento afectivo a través de la reelaboración de su situación ya sea de los niños / as, sus familias y la comunidad en general, reduciendo así el impacto negativo de las situaciones traumáticas, a las que están expuestos. El primero es un programa lúdico de la Cruz Roja Colombiana que cuenta con metodologías para promover la paz y la convivencia en los menores y el segundo fue desarrollado por la Universidad del Norte de Barranquilla, que busca prevenir y promocionar la salud integral del individuo basándose en la Teoría evolutiva de Erick Ericsson a través del manejo adecuado de los conflictos en el niño y su familia.

Asistencia individual: Las técnicas individuales son analizadas según cada caso y según la formación del psicólogo (a) que realiza la intervención Las estrategias utilizadas tienen como objetivo estabilizar emocionalmente a los pacientes, y en los casos necesarios remitirlos a organizaciones donde se les brinde atención terapéutica.

Educación comunitaria: La educación comunitaria es fundamental para instalar capacidades en la población que les permitan conocer el manejo adecuado de primer nivel de las principales problemáticas presentes en estas poblaciones. Para lo cual se priorizó en los siguientes temas:

  • Salud y Salud Integral
  • Manejo del Duelo
  • Manejo de la Depresión
  • Primeros Auxilios Psicológicos
La integración de los tres niveles de intervención, permiten fortalecer a la población, desde lo individual, familiar o grupal y comunitario, para que puedan identificar sus sentimientos y detectar algunos signos en sus conductas que los llevaron a acudir a los profesionales en salud mental en busca de ayuda.

Las anteriores acciones se vieron fortalecidas con la participación de organismos gubernamentales y no gubernamentales como las Secretarías de Salud Departamentales, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Profamilia, Opción Vida, etc.

RESULTADOS Y LECCIONES APRENDIDAS DE LA INTERVENCIÓN

Durante el periodo de ejecución del Proyecto Humanitario 2006-2007 se realizaron 849 atenciones individuales, 110 atenciones grupales, 5.139 personas asistieron a charlas educativas y 3596 niños participaron en el programa psicoafectivo.  A través de estas intervenciones se identificó que las principales problemáticas psicosociales presentadas fueron: la crisis de desarrollo familiar que se puede desencadenar a causa de cambios en el proceso de desarrollo del individuo, que es un proceso de transición de una situación a otra y los cambios que esta pueda generar en los individuos, la crisis de crianza que se presenta principalmente cuando existen dificultades en los patrones de educación o formación de los padres hacia los hijos,  la depresión y el estrés postraumático. Estas problemáticas coinciden tanto en las atenciones grupales como individuales.

De las atenciones, el 65% corresponden a mujeres y sólo un 35% a población  masculina.

En cuanto a la distribución de edades, el 52.5% de la población atendida fueron menores de 20 años y de estos el 46% menores de 15 años, estos datos coinciden con los resultados por distribución de edades del total de atenciones del Proyecto, por tanto es de gran importancia crear estrategias específicas de abordaje a adolescentes ya que el rango de 3 a 12 años está cubierto a través de la implementación de los programas PACO y PISOTON.

Las comunidades seleccionadas en muchas ocasiones deben restringir sus prioridades, limitando  la asistencia a servicios de salud mental y física, en el caso de la atención en salud mental, el acceso se dificulta aún más debido a la concepción de que este servicio es únicamente para personas catalogadas como “locas”, generando en la población miedo y vergüenza de entrar en esta categoría vista socialmente como despectiva.

Para la sostenibilidad de las estrategias desarrolladas es necesario integrar de forma más activa a los padres, para fortalecer las acciones de apoyo dentro del hogar que favorezcan la convivencia familiar  y el desarrollo de los niños y niñas.

El acceso a los servicios psicosociales permitió que aquellas personas que han sido expuestas a eventos traumáticos como el desplazamiento forzado, tuvieran un espacio donde expresar de forma segura, sus vivencias, creencias, dificultades, miedos, entre otros; esto facilita que las personas inicien el proceso de superación de las experiencias dolorosas que han vivido y obtener una guía profesional de recomendaciones a seguir para estructuras las soluciones más beneficiosas para sus problemáticas.