Visita de Representantes de Cruz Roja Americana, Panamá y Nicaragua
   
TALLER DE LECCIONES APRENDIDAS PROGRAMA RITA FY16
   
APOYO HUMANITARIO TRAS TERREMOTO EN ECUADOR, OFDA-USAID
   
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LECCIONES APRENDIDAS Y BUENAS PRÁCTICAS

Resiliencia en las Américas FY 14 para Sur América

Dentro del marco del Proyecto Resiliencia en Las Américas (RITA) se organizó un Taller de Lecciones Aprendidas, del 09 al 13 de Junio del 2014 en Perú, con el propósito de compartir, conocer y retroalimentar las experiencias ganadas durante la implementación del proyecto en su primera fase de un año. Participaron 28 personas que estuvieron involucradas en el proyecto, entre voluntarios, coordinadores nacionales, coordinadores locales, directores ejecutivos y equipo de la Delegación de la Cruz Roja.

Objetivos del taller

  • Adquirir experiencias de cómo las distintas Sociedades Nacionales realizan las actividades del Proyecto RITA.
  • Conocer cómo funcionan internamente las Sociedades Nacionales para la realización de las actividades dentro de las palancas del Proyecto RITA.
  • Analizar por Sociedad Nacional qué estrategias o maneras de realización de actividades, podrían aplicar en su contexto y cuáles no podrían aplicar.
  • Validar y adecuar las herramientas de monitoreo y evaluación con las Sociedades Nacionales.

Proyecto RITA

La Cruz Roja Americana busca que las intervenciones comunitarias estén basadas en la movilización y el empoderamiento por parte de los miembros comunitarios, existiendo un sentido de pertenencia que conlleve a una cohesión comunitaria. El Diagnóstico Participativo Integral (DPI), es una metodología que incluye un proceso de evaluación holístico multisectorial, promueve la aplicación de herramientas participativas para un aprendizaje orientado a la acción. La metodología es participativa e inclusiva se recoge información de las necesidades sentidas por los miembros comunitarios, y las percepciones de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales presentes en la zona, para elaborar una propuesta de intervención mediante el Plan de Acción Comunitario (PAC).

Los resultados del DPI y los Planes de Acción Comunitarios, fueron insumos determinantes para el Programa Resiliencia en Las Américas (RITA), que se implementó desde Julio 2013 y con término en Junio 2014, en 10 comunidades en Colombia, 15 en Ecuador y 4 en Perú. Este Programa parte de un nuevo enfoque en el diseño programático, donde la comunidad participa a partir de un abordaje multisectorial, que permite ampliar el abanico de opciones en la construcción de las actividades y de los microproyectos de mitigación. Este enfoque se centra en el aprendizaje orientado a la acción comunitaria, para abordar sus principales necesidades y vulnerabilidades, así como la movilización de sus capacidades y recursos existentes para aumentar su resiliencia.

Recomendaciones finales

Modelos participativos de intervención comunitaria. Uno de los aprendizajes más enriquecedores de la experiencia ha sido la importancia de construir modelos participativos de intervención comunitaria, que promuevan un aprendizaje horizontal y basado en la realidad de las comunidades, resaltando sus fortalezas y recursos, pero también sus necesidades y su visión a futuro.

Determinación y selección de comunidades. Para las Sociedades Nacionales Operantes es fundamental determinar las comunidades beneficiarias de acuerdo a un criterio de selección previamente establecido, analizando las características comunitarias entorno a los recursos, la seguridad, el nivel de organización comunitaria, su vinculación con entidades públicas y privadas, etc.

Diagnóstico comunitario. El proceso de diagnóstico comunitario para conocer las necesidades sentidas de los pobladores y aquellas necesidades subyacentes, que no son evidentes pero son parte de la realidad vivencial, es fundamental como trabajo previo a la implementación de los proyectos. La meta, los objetivos y las acciones del proyecto deben estar en concordancia con las necesidades identificadas y enmarcadas en las líneas o los sectores de intervención de la Cruz Roja Americana.

Supuesto en el proyecto. Es importante establecer y considerar a lo largo de la implementación del proyecto los supuestos o aquellos factores que podrían dificultar el desarrollo de las actividades comunitarias. Las Sociedades Nacionales implementadoras deberán tener posibles acciones o respuesta a estos factores para el desenvolvimiento satisfactorio del proyecto.

Sincronización de los tiempos. La sincronización de los tiempos entre la Sociedad Nacional Financiadora, la Sociedad Nacional Operante y las comunidades beneficiarias del proyecto es fundamental para responder a los requerimientos que exige el donante, cumplir con las actividades y sus resultados según el plan de trabajo y el cronograma, y respetar la distribución del tiempo comunitario.

Participación comunitaria y empoderamiento. Para que las comunidades se empoderen de las acciones y los resultados del proyecto y den continuidad a los productos que se derivan del trabajo comunitario, deben formar parte de las diferentes fases del ciclo del proyecto, desde la construcción del cronograma de trabajo hasta aportar en cómo llevar a cabo la estrategia de salida o culminación del proyecto. Es importante establecer de forma permanente un mecanismo de seguimiento y evaluación para recoger las opiniones y recomendaciones de las comunidades beneficiarias, por ejemplo, a través de encuestas de satisfacción, buzón de sugerencias, visitas domiciliarias, etc. Esto permite que los beneficiarios se sientan parte al ser consultados y aportar en las acciones del proyecto.

Metodología y herramientas participativas. La utilización de herramientas participativas que permiten a los miembros comunitarios reconocer su entorno identificando sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas y que establezcan acciones para reducirlos o mitigarlos. A través de la Metodología PHAST se abordaron temas como control de vectores, saneamiento básico, jornadas de aseo, entre otros. Con la Metodología SPAC algunos de los temas tratados fueron EDA, IRA y salud sexual y reproductiva. Ambas metodologías facilitan el aprendizaje comunitario a través de actividades prácticas y sus réplicas al interior de la comunidad y fuera de ella. Será necesario adecuar las metodologías al aprendizaje infantil y de niños para que dentro de un enfoque de cultura de cambio, las buenas prácticas se promuevan desde las generaciones más jóvenes.

Palanca Capacidades, Aptitudes y Prácticas. El trabajo comunitario promueve la movilización de las personas a través de actividades masivas que sean de interés familiar y comunitario, la entrega de materiales visuales atractivos con mensajes claves que refuercen las actividades de sensibilización, y la aplicación de ejercicios evaluativos lúdicos y participativos. Para que este trabajo comunitario sea sostenible es fundamental facilitar la relación entre instituciones públicas-privadas con la comunidad, y es importante que las mismas personas capacitadas repliquen su conocimiento en su comunidad y fuera de ella, lo que permite afianzar lo aprendido y propiciar el interés en otras personas. El acompañamiento de los miembros de las brigadas comunitarias durante las visitas domiciliarias también ayuda al reforzamiento del conocimiento y a promover las acciones del proyecto entre ellos mismos.

Trabajo en las escuelas. El trabajo realizado se enmarca dentro de una cultura de cambio, donde los temas de reducción del riesgo, manejo de residuos sólidos y reciclaje, son compartidos a la comunidad educativa empoderando a directores, profesores y alumnos en las acciones del proyecto para lograr que sean sostenibles más allá de él. Es importante que dentro de los procesos educativos se promueva la participación de los padres de familia, quienes son el enlace entre la escuela y el hogar, ellos son parte fundamental dentro de la comunidad educativa.

Palanca Organización Comunitaria. Es importante que las organizaciones comunitarias desarrollen su conocimiento y habilidades en temas de autogestión y liderazgo para llevar a cabo procesos y procedimientos en la búsqueda de soluciones a sus necesidades y problemas identificados con las instituciones públicas y privadas. Su conformación debe ser reconocida por las instituciones competentes para lograr respaldo institucional dentro y fuera del marco del proyecto. También es fundamental que las organizaciones comunitarias sean instruidas en el uso y manejo del equipamiento para el buen uso y mantenimiento de los activos, los cuales deben estar listados en un inventario como parte del registro comunitario.

Palanca Gestión del Ambiente Físico. Cabe destacar la importancia de diseñar e implementar los microproyectos de acuerdo a las necesidades identificadas por las comunidades beneficiarias, considerando los sectores de intervención. Los microproyectos deben ser producto del trabajo articulado entre comunidad y entidades públicas y privadas, asegurando su sostenibilidad pero sin restar responsabilidad comunitaria del buen uso y mantenimiento de los microproyectos implementados. Para ello, es fundamental desarrollar y fortalecer su capacidad de autogestión. El empoderamiento de las comunidades por el microproyecto se inicia desde el proceso de identificación participativo e inclusivo, la aceptación colectiva para su implementación y el establecimiento de alianzas con actores claves para su continuidad.

Palanca de Abogacía. El trabajo en red con las instituciones es parte fundamental para el componente de abogacía, ya que facilita el establecimiento de alianzas y responsabilidades compartidas entre Cruz Roja-entidades públicas y privadas-comunidad que beneficiarían el desarrollo comunitario. Para las Sociedades Nacionales y las poblaciones beneficiarias la articulación interinstitucional representa el fortalecimiento de su tejido social, pudiendo abordar otros temas que si bien no están dentro de las líneas de intervención de la Cruz Roja, se tiene la facultad de promover, interceder o mediar con otras instituciones para que trabajen el tema. Es importante que internamente la Sociedad Nacional se sensibilice sobre la relevancia de la palanca de abogacía, haciendo los acercamientos con otras instituciones y estableciendo los acuerdos de trabajo de forma conjunta, respetando las líneas de acción de cada institución, y en permanente comunicación con las comunidades.

Trabajo en red y sostenibilidad. Las alianzas interinstitucionales deben establecerse desde el inicio del proyecto para que su involucramiento, acompañamiento y seguimiento de las actividades comunitarias se fortalezcan, afianzando la relación entre la comunidad y el trabajo institucional. A través del trabajo en red con las instituciones se logran las validaciones de los Planes de Emergencia a nivel comunitario, familiar y escolar, el reconocimiento de las brigadas comunitarias y/o los comités de agua y saneamiento conformados por el proyecto, el apoyo técnico y formal de las actividades, por ejemplo, durante los simulacros, y las Unidades Móviles de Salud, entre otras. En ese sentido, es importante que los componentes del Sistemas de Alerta Temprana, los microproyectos comunitarios y el equipamiento entregado a las organizaciones de base sean acreditados y soportados institucionalmente, permitiendo su sostenibilidad responsable a través del tiempo.

Valor agregado del proyecto. La experiencia rescata la importancia de difundir las acciones del proyecto, los resultados esperados y aquellos no contemplados. El valor agregado que se genera durante y después de la implementación del proyecto es fundamental para la medición del impacto en las comunidades, evidenciando nuevas necesidades o necesidades que se mantuvieron latentes, y oportunidades para continuar las acciones promovidas por el proyecto y estableciendo otras a través de la iniciativa y la movilización comunitaria. Por esta razón, las Áreas o los Departamentos de Comunicaciones de las Sociedades Nacionales deben estar involucrados con el proyecto para su promoción y difusión.

Fortalecimiento de la Sociedad Nacional Operante. Dentro del marco de fortalecimiento institucional es importante que las Seccionales o Filiales de las Sociedades Nacionales se apropien de las acciones del proyecto, desde la Unidad del Voluntariado hasta los Presidentes y/o Directores Ejecutivos, lo cual permite facilitar los diferentes procesos (programáticos y financieros) dentro de la fase de implementación de las actividades. Las voluntarias y los voluntarios involucrados en el proyecto deben conocer y participar en los diferentes momentos de los flujos de procesos a nivel institucional, generados por cada una de las palancas. Este conocimiento y apropiación son fundamentales para el establecimiento de la estrategia de continuidad y seguimiento de las acciones y los productos, respectivamente, al término del proyecto.

Conclusión

En aras del fortalecimiento institucional se deben considerar tres elementos:

Primero, que los miembros comunitarios beneficiarios del proyecto se motiven por ser voluntarios de Cruz Roja, lo cual facilitaría el seguimiento de las acciones y los productos una vez culminado el proyecto.

Segundo, las voluntarias y los voluntarios participantes del proyecto deben ser seleccionados de acuerdo a sus habilidades y conocimientos previos.

Tercero, el voluntario involucrado en el proyecto debe recibir una formación metodológica y estar capacitado en el uso de una caja de diversas herramientas para ser aplicada a nivel comunitario, mejorando las herramientas existentes y construyendo otras de acuerdo a la realidad de las poblaciones beneficiarias.